sábado, 26 de mayo de 2012
PREDECIBLEMENTE IRRACIONALES
jueves, 17 de mayo de 2012
ÁNGEL SANZ, TE DESAFÍO
Ángel Sanz es el protagonista de mi último post. Un tipo que
vive la vida marcándose objetivos, trazando planes de acción, activándolos y
logrando sus metas. Así, en plan modus vivendi.viernes, 24 de febrero de 2012
HABLAR EN 3 DIMENSIONES

Hay gente que habla en 3D. Me encanta. Podría pasarme el día escuchándolos. Se trata de personas que, en cada palabra, transmiten un contenido más allá de la definición lineal de la palabra. Es como en la famosa escena de Ratatouille. Las palabras te transportan a un universo de significados acompañados de olas de emociones, recuerdos y percepciones.
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sábado, 14 de enero de 2012
DARLENE

Darlene es la típica recepcionista del típico motel de un pequeño pueblo de la costa californiana de Estados Unidos. Con una sobredosis de maquillaje y la sonrisa tensada al máximo por los músculos faciales y el bótox, nos da la bienvenida: “Gracias por venir, me has alegrado el día”
Nosotros la miramos con nuestro sesgo europeo, cargados de escepticismo, prepotencia y cinismo y pensamos: “Como son los yankees, cómo le tienen comido el coco a la señora para que haga el paripé con todo el que viene diciendo le ha alegrado el día. Sin duda, es una sociedad simplona y superficial”
Pero sucede que, en nuestro análisis, se nos ha olvidado tener en cuenta un factor. Un factor tremendamente relevante y es que Darlene, en el fondo, se alegra mucho de que hayamos venido.
Seguramente cuando empezó le dieron un manual con el protocolo de bienvenida donde se especificaba cuales son las palabras exactas y adecuadas para cada cliente pero con el tiempo han ido calando en el espíritu de Darlene hasta condicionar sus sinceras emociones y ahora, honestamente, se alegra.
Lo que quiero decir es que nuestros estados de ánimo son permeables a los estímulos y esos estímulos no tienen porqué ser necesariamente externos. Mi recomendación es que cojamos nuestras convicciones más nobles y profundas como “mi libertad termina donde comienza la del otro” o “soy yo el que tiene que poner de su parte para cambiar las cosas” y nos las repitamos insistentemente hasta interiorizarlas de tal forma que las asumamos espontáneamente. Al principio parecerá artificial pero el tiempo hará que nuestra naturaleza se amolde.
El hecho de recordarnos con constancia determinados mensajes, y más aún si los verbalizamos y compartimos públicamente, es probable que haga que nuestras emociones se vean condicionadas y, si ese mensaje es una convicción honesta y real, puede que logremos superar la principal carencia de nuestro tiempo: la coherencia entre nuestro discurso y nuestras acciones.
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domingo, 25 de diciembre de 2011
EL AGRADECIMIENTO

domingo, 2 de octubre de 2011
EL DISCURSO

La palabra "discurso" ha adquirido una connotación de inconsistencia, como si la palabra "vacío" fuese adherida inconscientemente.
miércoles, 10 de agosto de 2011
LA TEORÍA DEL ESFUERZO
Especialmente las que requieren un esfuerzo… sin duda, es un bucle.
Nuestro cerebro es el primero que economiza esfuerzo, porque pesa el 2% de la masa corporal pero consume el 20% de la energía que generamos. Por eso ha desarrollado los automatismos. Son aquellas cosas que hacemos inconscientemente como conducir, atarnos los zapatos o lavarnos los dientes. Lo haces, pero no eres consciente del proceso. De esta forma, el cerebro –más bien la estructura consciente del mismo-, se ahorra esa energía y la dedica a pensar en la reunión que tenemos a continuación, en el recado pendiente o en lo buena que está la tía del semáforo.
Más o menos.
El objetivo del cerebro es convertir cualquier actividad que requiere un esfuerzo y se repite en un automatismo. Asimismo es una lucha incansable del citado órgano, el combatir la desautomatización. Por eso nos cuesta tanto hacer las cosas de forma diferente, aunque estén mal hechas.
Y esto me lleva al “core” de la reflexión.
Cuando veo un tipo que aparca ocupando dos plazas “porque no hay nadie”, no puedo dejar de pensar que este tipo no ha automatizado el mecanismo de “aparcar bien” y por lo tanto, cada vez que intenta aparcar bien, le supone un esfuerzo.
Es como conducir con las dos manos en el volante. Hace unos meses decidí automatizarlo y ahora no me doy cuenta de si lo hago o no, pero siempre que me fijo, voy conduciendo de esa forma.
Sucede lo mismo con el hecho de ser educado, flexible o constructivo. Si no lo automatizas, va a suponer un esfuerzo cada vez que necesites hacerlo.
Por eso recomiendo que no nos pongamos excusas para no hacer las cosas siempre bien –o de la mejor forma posible- porque las excepciones dificultan el proceso de automatización. Luchemos por ser mejores, por desarrollarnos, pero además luchemos para que no nos cueste hacerlo.
Suena lógico.
P.D. El cuerpo me pide establecer un paralelismo entre las sociedades católicas que asocian la buena conducta al sufrimiento, pero es un barro en el que no me voy a meter.
