martes, 26 de junio de 2012

EL CONTAGIO


Brillante el tweet de Rafa Martinez (@estratega): 'desparafraseando a Einstein:" si sigues haciendo lo que has hecho siempre, no sueñes con seguir obteniendo los mismos resultados"'
Efectivamente, el mundo es tan complejo y cambiante, que el mismo patrón no produce los mismos resultados dos veces seguidas. Nunca ha sido tan complicado hacer un cambio en una organización, especialmente si implica a personas. Esto se debe a dos factores fundamentales; la multiplicidad de opciones y la interrelación entre los elementos. Me reservo otro post para reflexionar sobre ello.
Lo que sucede es que seguimos con la misma mentalidad industrial; para hacer un cambio (por ejemplo, mejorar la relación entre comercial y marketing) pensamos en crear un proceso, le dedicamos 4 meses a la elaboración, 2 más a la implementación, y cuando lo lanzamos nos damos cuenta de que ya no vale y, de hecho, hay que hacer adaptaciones y flexibilizarlo cada vez que lo aplicamos porque las circunstancias cambian. Incluso, el propio hecho de que se sepa que estas creando un procedimiento, modifica las circunstancias.
Si ya sabemos que el mundo es complejo, cambiante e interrelacionado.
Lo sabemos, ¿No?
Creo que los cambios se hacen... haciendo
Coge un elemento de la organización y trabaja con toda tu energía sobre él, bajo la premisa de su individualidad y complejidad, dale visibilidad a sus mejoras y verás como se producen dos efectos. 
-El primero es el contagio. Verás como empiezan a cambiar otros elementos, los más parecidos o afines y la cosa se va extendiendo. Ya, ya se que te fastidia no poder tener el control total, pero es parte de la nueva realidad.
-El otro es que estarás entrenándote a trabajar con "lo que hay" y no con "como deberían de ser las cosas". Es decir trabajaras con la inteligencia ejecutiva (de ejecutar, de hacer).
En definitiva, estarás en el mismo punto; habiendo producido algunos cambios (poco cambio en mucha gente según el antiguo esquema industrial y mucho cambio en poca gente según el nuevo adaptativo) pero con un modelo que no se puede replicar.
La diferencia es que en el primer esquema, tu actitud es de rigidez ante todo lo que se salga del proceso o el ideal y en el segundo te estarás entrenado para adaptarte a las circunstancias, sean cuales sean.
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sábado, 26 de mayo de 2012

PREDECIBLEMENTE IRRACIONALES


En Predictably Irrational, Dan Ariely realiza un experimento para comprobar a qué le damos más valor, a lo que tenemos o a lo que no tenemos. Lo que hace es acudir a un grupo de personas que han conseguido unas preciadas entradas para un partido de baloncesto de la universidad de Duke y a otro grupo que no las ha conseguido. A unos les ofrece dinero por sus entradas y a otros les ofrece las entradas y les pide dinero.
¿el resultado?
Los que no tienen entrada están dispuestos a pagar $175 de media y los que la tienen que vender piden de media….¡$2.400!
Uno de los aspectos que afectan a la conclusión de que le damos más valor a lo que tenemos es que al precio del objeto le agregamos la valoración del esfuerzo que nos costó conseguirlo o de la dedicación que le hemos aplicado en el desempeño de su utilidad. Por ejemplo, nos cuesta deshacernos de la casa por todo el trabajo que le hemos dedicado al jardín…

Como aficionado al fútbol, veo como sucede un fenómeno contrario con los jugadores de tu equipo. Permanentemente se está hablando de los jugadores que se deberían de fichar y menospreciando los que se tienen actualmente en la plantilla.
Es frecuente que suceda lo mismo en las empresas. Cuando se produce una vacante, hay una tendencia a pensar que no hay nadie en el equipo preparado para asumir la responsabilidad y, por otro lado, a mitificar el talento que hay “ahí afuera”.

Enlacemos con las conclusiones del estudio de Dan Ariely. El diferencial en la valoración entre lo que tenemos y lo que no se ve afectado por, en este caso, el trabajo dedicado al “objeto”. Sin embargo, si estamos valorando peor a la gente que tenemos ¿podría ser que estuviésemos descontando el valor de un esfuerzo que no hemos puesto?, En otras palabras, ¿podría ser que, por no desarrollar a los equipos, los valorásemos menos?, ¿de quién sería la culpa entonces?
Efectivamente, no le dedicamos tiempo al desarrollo de los equipos. Mejor dicho, a las personas que forman los equipos. No empatizamos para encontrar las palancas de motivación, ni nos preocupamos de desarrollar su visión estratégica, ni les liberamos de la presión de tener que parecer que saben hacer de todo para poder formarse en sus áreas de desarrollo.
No lo hacemos porque requiere un esfuerzo que no nos da rédito inmediato a nosotros, y como no lo hacemos no valoramos el capital –y potencial- humano que tenemos y por eso pensamos que un fichaje de fuera va a venir perfectamente adaptado a la cultura corporativa y va a triunfar a la primera. Pero eso sucede pocas veces, en el fútbol y en la empresa.

Ojo, soy muy partidario de la rotación, pero que sea porque busques el refresco, no como consecuencia de la incapacidad e inacción a la hora de desarrollar la “cantera”.
En definitiva, por egoísmo –porque no percibimos un beneficio inmediato para nosotros- no trabajamos con la gente, como consecuencia de ello, no estamos con el equipo y esto acaba perjudicándonos a nosotros mismos.

Desde aquí, mi máximo apoyo a todos los que quieren crecer y no son ayudados.





PD. Añado mis disculpas a mis equipos por haber llegado tan tarde a esta conclusión, pero que no les quepa duda de que siempre he estado orgulloso de ellos y tremendamente agradecido.

jueves, 17 de mayo de 2012

ÁNGEL SANZ, TE DESAFÍO


Ángel Sanz es el protagonista de mi último post. Un tipo que vive la vida marcándose objetivos, trazando planes de acción, activándolos y logrando sus metas. Así, en plan modus vivendi.
El y yo estamos de acuerdo en que, para el desarrollo de una habilidad, lo importante es entrenarla. Primero fijas el objetivo, estableces las motivaciones y lo visualizas, luego determinas un plan de acción hasta que automatizas la habilidad y finalmente chequeas que vas por el buen camino. Es un esbozo.
Su método personal se basa en la ejecución del plan de acción. Es el factor clave y pone toda su energía en él. Y yo siempre he estado de acuerdo…

Hasta hoy.

Acabo de defender la importancia del plan de acción en una ponencia y en la charla posterior, haciendo autocrítica, me he dado cuenta de la pereza que me dan los planes de acción. Sigo creyendo en su importancia, pero me dan una pereza que te cagas…
De hecho, no tengo consciencia de haber seguido muchos planes de acción últimamente y, sin embargo, si que tengo la sensación de haber cumplido objetivos.

¿qué ha sucedido, pues? ¿acaso he encontrado un atajo?

No se si es un atajo pero ahí va mi desafío, Angel Sanz.

¿podría ser que, si generas la suficiente convicción y motivación en el objetivo, siendo capaz de visualizarlo de forma totalmente comprometida…podría ser que llegases a no necesitar poner tanto esfuerzo en las pequeñas acciones que realizas cada día?
Lo que me pregunto es si, al fijar toda la energía en la visualización del fin, puedes quitarla del plan de acción, dejando éste de suponer un esfuerzo por venir “automatizado de serie”
¿puede ser que, cuando tienes el objetivo tan claro, el plan de acción pase desapercibido?

Desafío tu teoría y te desafío a que me resuelvas esta cuestión, pero que lo hagas sin que te suponga un esfuerzo llevar a cabo el plan de acción. Chúpate esa.

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viernes, 24 de febrero de 2012

HABLAR EN 3 DIMENSIONES


Hay gente que habla en 3D. Me encanta. Podría pasarme el día escuchándolos. Se trata de personas que, en cada palabra, transmiten un contenido más allá de la definición lineal de la palabra. Es como en la famosa escena de Ratatouille. Las palabras te transportan a un universo de significados acompañados de olas de emociones, recuerdos y percepciones.

Recreaba James Webb Young –A technique for producing ideas, 1960- a ese tipo que, leyendo el diccionario, decía que no conseguía coger el hilo de la historia sin darse cuenta de que lo que estaba leyendo era una compilación de historias cortas.
Cada palabra es un mundo en sí.
Y es que cuando escuchamos en 3D, sencillamente escuchamos más cosas porque activamos más sentidos, activamos la memoria y también activamos el sistema límbico, que regula el impacto de las emociones.
Un amigo de mi padre le decía el otro día que “la vida no puede alargarse, pero puede ensancharse”. Es una frase fantástica. Sin duda está emitida en 3D.
Una forma de ensanchar la vida es hablar y pensar más intensamente, con más riqueza, escuchando cada palabra como si fuese nueva y única y vivirla en su multiplicidad de significados. Esto hay que fomentarlo. Hacerlo más frecuentemente. Entrenarlo.

Desde hace años, tengo la costumbre de charlar una vez a la semana con alguna persona estimulante. Conversaciones a veces agotadoras pero que te abren vías de reflexión maravillosas y que, sin duda, te hacen la vida mucho más ancha.
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sábado, 14 de enero de 2012

DARLENE


Darlene es la típica recepcionista del típico motel de un pequeño pueblo de la costa californiana de Estados Unidos. Con una sobredosis de maquillaje y la sonrisa tensada al máximo por los músculos faciales y el bótox, nos da la bienvenida: “Gracias por venir, me has alegrado el día

Nosotros la miramos con nuestro sesgo europeo, cargados de escepticismo, prepotencia y cinismo y pensamos: “Como son los yankees, cómo le tienen comido el coco a la señora para que haga el paripé con todo el que viene diciendo le ha alegrado el día. Sin duda, es una sociedad simplona y superficial

Pero sucede que, en nuestro análisis, se nos ha olvidado tener en cuenta un factor. Un factor tremendamente relevante y es que Darlene, en el fondo, se alegra mucho de que hayamos venido.

Seguramente cuando empezó le dieron un manual con el protocolo de bienvenida donde se especificaba cuales son las palabras exactas y adecuadas para cada cliente pero con el tiempo han ido calando en el espíritu de Darlene hasta condicionar sus sinceras emociones y ahora, honestamente, se alegra.


Lo que quiero decir es que nuestros estados de ánimo son permeables a los estímulos y esos estímulos no tienen porqué ser necesariamente externos. Mi recomendación es que cojamos nuestras convicciones más nobles y profundas como “mi libertad termina donde comienza la del otro” o “soy yo el que tiene que poner de su parte para cambiar las cosas” y nos las repitamos insistentemente hasta interiorizarlas de tal forma que las asumamos espontáneamente. Al principio parecerá artificial pero el tiempo hará que nuestra naturaleza se amolde.

El hecho de recordarnos con constancia determinados mensajes, y más aún si los verbalizamos y compartimos públicamente, es probable que haga que nuestras emociones se vean condicionadas y, si ese mensaje es una convicción honesta y real, puede que logremos superar la principal carencia de nuestro tiempo: la coherencia entre nuestro discurso y nuestras acciones.


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domingo, 25 de diciembre de 2011

EL AGRADECIMIENTO


Existen dos connotaciones en el agradecimiento. Y no me refiero al agradecimiento por un regalo, me refiero también al agradecimiento por un favor, o por un esfuerzo, o por lo que sea
El primer componente es el espontáneo. Agradecemos las cosas porque satisfacen una necesidad que tenemos y nos generan una sensación positiva desde una posición mas bien egocéntrica. Lo llamo espontáneo porque es un impulso natural, instintivo y quizás por ello es el mas común, siendo el eje del proceso.
El segundo esta en desuso. Se trata del componente empático. Es el agradecimiento provocado por el ejercicio de ponerse en el lugar del otro y valorar el esfuerzo, la dedicación, el compromiso, la motivación o el riesgo que ha puesto la otra persona en el proceso.
Hoy en día, este agradecimiento es residual, capitalizado en casi su totalidad por jovencitos enamoradizos cargados de hormonas en ebullición
Planteo que deberíamos de entrenar esa percepción empática porque estoy seguro de que teminaría haciéndonos cambiar nuestra política de petición de favores e incluso nos haría darnos cuenta de que hay cosas que, aunque las consideremos algo normal e incluso un derecho, en realidad son un favor.



PD. Otra reflexión sobre la empatía es la que haría sobre los favores en los que no se tiene en cuenta lo que necesita el otro sino que están hechos por el lucimiento personal que podemos obtener haciéndolos. Lo necesite la otra persona o no.

domingo, 2 de octubre de 2011

EL DISCURSO


La palabra "discurso" ha adquirido una connotación de inconsistencia, como si la palabra "vacío" fuese adherida inconscientemente.
Parece como si un discurso fuese un ideal, pero que no tuviese que ser aplicado necesariamente en la realidad. Y creo que eso es lo que ha pasado.
De esta forma veo a amigos criticando a los futbolistas del Madrid porque no le echan coraje y bajando los brazos ante la primera adversidad en los partidos de los domingos
Veo también a gente clamando por la solidaridad y saltándose las colas o aparcando en doble fila por ahorrarse un paseo de 10 metros
Me aburren los de "es que los sociatas son unos vagos" pero se quejan de que la empresa no nos de puente, o de los sociatas que utilizan influencias para que les atiendan los mejores médicos
Y los capitalistas de salón que no aprecian el esfuerzo de la empresa por mantener su puesto de trabajo
Que me decís de los de "que cerda es la gente" que tiran los papeles y las colillas por la ventanilla del coche o en el parque donde juegan los niños
Mención especial para los que vienen de una familia con educación y que no son capaces de recoger la mierda del perro
Cuando escucho a alguien empezar con "yo soy de los que nunca...", simplemente le doy tiempo

Deberíamos de hablar menos hacia afuera y más hacia adentro y ser un poco más críticos con nosotros mismos.
En definitiva, deberíamos de tener menos convicciones, pero más firmes.


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