jueves, 17 de mayo de 2012

ÁNGEL SANZ, TE DESAFÍO


Ángel Sanz es el protagonista de mi último post. Un tipo que vive la vida marcándose objetivos, trazando planes de acción, activándolos y logrando sus metas. Así, en plan modus vivendi.
El y yo estamos de acuerdo en que, para el desarrollo de una habilidad, lo importante es entrenarla. Primero fijas el objetivo, estableces las motivaciones y lo visualizas, luego determinas un plan de acción hasta que automatizas la habilidad y finalmente chequeas que vas por el buen camino. Es un esbozo.
Su método personal se basa en la ejecución del plan de acción. Es el factor clave y pone toda su energía en él. Y yo siempre he estado de acuerdo…

Hasta hoy.

Acabo de defender la importancia del plan de acción en una ponencia y en la charla posterior, haciendo autocrítica, me he dado cuenta de la pereza que me dan los planes de acción. Sigo creyendo en su importancia, pero me dan una pereza que te cagas…
De hecho, no tengo consciencia de haber seguido muchos planes de acción últimamente y, sin embargo, si que tengo la sensación de haber cumplido objetivos.

¿qué ha sucedido, pues? ¿acaso he encontrado un atajo?

No se si es un atajo pero ahí va mi desafío, Angel Sanz.

¿podría ser que, si generas la suficiente convicción y motivación en el objetivo, siendo capaz de visualizarlo de forma totalmente comprometida…podría ser que llegases a no necesitar poner tanto esfuerzo en las pequeñas acciones que realizas cada día?
Lo que me pregunto es si, al fijar toda la energía en la visualización del fin, puedes quitarla del plan de acción, dejando éste de suponer un esfuerzo por venir “automatizado de serie”
¿puede ser que, cuando tienes el objetivo tan claro, el plan de acción pase desapercibido?

Desafío tu teoría y te desafío a que me resuelvas esta cuestión, pero que lo hagas sin que te suponga un esfuerzo llevar a cabo el plan de acción. Chúpate esa.

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viernes, 24 de febrero de 2012

HABLAR EN 3 DIMENSIONES


Hay gente que habla en 3D. Me encanta. Podría pasarme el día escuchándolos. Se trata de personas que, en cada palabra, transmiten un contenido más allá de la definición lineal de la palabra. Es como en la famosa escena de Ratatouille. Las palabras te transportan a un universo de significados acompañados de olas de emociones, recuerdos y percepciones.

Recreaba James Webb Young –A technique for producing ideas, 1960- a ese tipo que, leyendo el diccionario, decía que no conseguía coger el hilo de la historia sin darse cuenta de que lo que estaba leyendo era una compilación de historias cortas.
Cada palabra es un mundo en sí.
Y es que cuando escuchamos en 3D, sencillamente escuchamos más cosas porque activamos más sentidos, activamos la memoria y también activamos el sistema límbico, que regula el impacto de las emociones.
Un amigo de mi padre le decía el otro día que “la vida no puede alargarse, pero puede ensancharse”. Es una frase fantástica. Sin duda está emitida en 3D.
Una forma de ensanchar la vida es hablar y pensar más intensamente, con más riqueza, escuchando cada palabra como si fuese nueva y única y vivirla en su multiplicidad de significados. Esto hay que fomentarlo. Hacerlo más frecuentemente. Entrenarlo.

Desde hace años, tengo la costumbre de charlar una vez a la semana con alguna persona estimulante. Conversaciones a veces agotadoras pero que te abren vías de reflexión maravillosas y que, sin duda, te hacen la vida mucho más ancha.
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sábado, 14 de enero de 2012

DARLENE


Darlene es la típica recepcionista del típico motel de un pequeño pueblo de la costa californiana de Estados Unidos. Con una sobredosis de maquillaje y la sonrisa tensada al máximo por los músculos faciales y el bótox, nos da la bienvenida: “Gracias por venir, me has alegrado el día

Nosotros la miramos con nuestro sesgo europeo, cargados de escepticismo, prepotencia y cinismo y pensamos: “Como son los yankees, cómo le tienen comido el coco a la señora para que haga el paripé con todo el que viene diciendo le ha alegrado el día. Sin duda, es una sociedad simplona y superficial

Pero sucede que, en nuestro análisis, se nos ha olvidado tener en cuenta un factor. Un factor tremendamente relevante y es que Darlene, en el fondo, se alegra mucho de que hayamos venido.

Seguramente cuando empezó le dieron un manual con el protocolo de bienvenida donde se especificaba cuales son las palabras exactas y adecuadas para cada cliente pero con el tiempo han ido calando en el espíritu de Darlene hasta condicionar sus sinceras emociones y ahora, honestamente, se alegra.


Lo que quiero decir es que nuestros estados de ánimo son permeables a los estímulos y esos estímulos no tienen porqué ser necesariamente externos. Mi recomendación es que cojamos nuestras convicciones más nobles y profundas como “mi libertad termina donde comienza la del otro” o “soy yo el que tiene que poner de su parte para cambiar las cosas” y nos las repitamos insistentemente hasta interiorizarlas de tal forma que las asumamos espontáneamente. Al principio parecerá artificial pero el tiempo hará que nuestra naturaleza se amolde.

El hecho de recordarnos con constancia determinados mensajes, y más aún si los verbalizamos y compartimos públicamente, es probable que haga que nuestras emociones se vean condicionadas y, si ese mensaje es una convicción honesta y real, puede que logremos superar la principal carencia de nuestro tiempo: la coherencia entre nuestro discurso y nuestras acciones.


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domingo, 25 de diciembre de 2011

EL AGRADECIMIENTO


Existen dos connotaciones en el agradecimiento. Y no me refiero al agradecimiento por un regalo, me refiero también al agradecimiento por un favor, o por un esfuerzo, o por lo que sea
El primer componente es el espontáneo. Agradecemos las cosas porque satisfacen una necesidad que tenemos y nos generan una sensación positiva desde una posición mas bien egocéntrica. Lo llamo espontáneo porque es un impulso natural, instintivo y quizás por ello es el mas común, siendo el eje del proceso.
El segundo esta en desuso. Se trata del componente empático. Es el agradecimiento provocado por el ejercicio de ponerse en el lugar del otro y valorar el esfuerzo, la dedicación, el compromiso, la motivación o el riesgo que ha puesto la otra persona en el proceso.
Hoy en día, este agradecimiento es residual, capitalizado en casi su totalidad por jovencitos enamoradizos cargados de hormonas en ebullición
Planteo que deberíamos de entrenar esa percepción empática porque estoy seguro de que teminaría haciéndonos cambiar nuestra política de petición de favores e incluso nos haría darnos cuenta de que hay cosas que, aunque las consideremos algo normal e incluso un derecho, en realidad son un favor.



PD. Otra reflexión sobre la empatía es la que haría sobre los favores en los que no se tiene en cuenta lo que necesita el otro sino que están hechos por el lucimiento personal que podemos obtener haciéndolos. Lo necesite la otra persona o no.

domingo, 2 de octubre de 2011

EL DISCURSO


La palabra "discurso" ha adquirido una connotación de inconsistencia, como si la palabra "vacío" fuese adherida inconscientemente.
Parece como si un discurso fuese un ideal, pero que no tuviese que ser aplicado necesariamente en la realidad. Y creo que eso es lo que ha pasado.
De esta forma veo a amigos criticando a los futbolistas del Madrid porque no le echan coraje y bajando los brazos ante la primera adversidad en los partidos de los domingos
Veo también a gente clamando por la solidaridad y saltándose las colas o aparcando en doble fila por ahorrarse un paseo de 10 metros
Me aburren los de "es que los sociatas son unos vagos" pero se quejan de que la empresa no nos de puente, o de los sociatas que utilizan influencias para que les atiendan los mejores médicos
Y los capitalistas de salón que no aprecian el esfuerzo de la empresa por mantener su puesto de trabajo
Que me decís de los de "que cerda es la gente" que tiran los papeles y las colillas por la ventanilla del coche o en el parque donde juegan los niños
Mención especial para los que vienen de una familia con educación y que no son capaces de recoger la mierda del perro
Cuando escucho a alguien empezar con "yo soy de los que nunca...", simplemente le doy tiempo

Deberíamos de hablar menos hacia afuera y más hacia adentro y ser un poco más críticos con nosotros mismos.
En definitiva, deberíamos de tener menos convicciones, pero más firmes.


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miércoles, 10 de agosto de 2011

LA TEORÍA DEL ESFUERZO

Cómo nos cuesta hacer las cosas.

Especialmente las que requieren un esfuerzo… sin duda, es un bucle.

Nuestro cerebro es el primero que economiza esfuerzo, porque pesa el 2% de la masa corporal pero consume el 20% de la energía que generamos. Por eso ha desarrollado los automatismos. Son aquellas cosas que hacemos inconscientemente como conducir, atarnos los zapatos o lavarnos los dientes. Lo haces, pero no eres consciente del proceso. De esta forma, el cerebro –más bien la estructura consciente del mismo-, se ahorra esa energía y la dedica a pensar en la reunión que tenemos a continuación, en el recado pendiente o en lo buena que está la tía del semáforo.

Más o menos.

El objetivo del cerebro es convertir cualquier actividad que requiere un esfuerzo y se repite en un automatismo. Asimismo es una lucha incansable del citado órgano, el combatir la desautomatización. Por eso nos cuesta tanto hacer las cosas de forma diferente, aunque estén mal hechas.

Y esto me lleva al “core” de la reflexión.

Cuando veo un tipo que aparca ocupando dos plazas “porque no hay nadie”, no puedo dejar de pensar que este tipo no ha automatizado el mecanismo de “aparcar bien” y por lo tanto, cada vez que intenta aparcar bien, le supone un esfuerzo.

Es como conducir con las dos manos en el volante. Hace unos meses decidí automatizarlo y ahora no me doy cuenta de si lo hago o no, pero siempre que me fijo, voy conduciendo de esa forma.

Sucede lo mismo con el hecho de ser educado, flexible o constructivo. Si no lo automatizas, va a suponer un esfuerzo cada vez que necesites hacerlo.

Por eso recomiendo que no nos pongamos excusas para no hacer las cosas siempre bien –o de la mejor forma posible- porque las excepciones dificultan el proceso de automatización. Luchemos por ser mejores, por desarrollarnos, pero además luchemos para que no nos cueste hacerlo.

Suena lógico.


P.D. El cuerpo me pide establecer un paralelismo entre las sociedades católicas que asocian la buena conducta al sufrimiento, pero es un barro en el que no me voy a meter.

domingo, 22 de mayo de 2011

WHEN YOU'RE IN SPACE


El otro día escuché que en la última misión del Endeavour se despiertan cada mañana al ritmo de una canción del grupo asturiano Stormy Mondays.
La canción se llama Sunrise nº1 y dice que en el espacio siempre hace buen tiempo porque las nubes quedan ahí abajo, en la tierra. Es una metáfora de como se pueden afrontar los problemas viendo la situación con perspectiva, desde arriba. Porque cuando lees la situación desde el largo plazo y con un enfoque más holístico, las nubes de la desesperación y el pesimismo quedan ahí abajo, en el día a día.
También dice que desde el espacio se ve amanecer quince veces al día. Del mismo modo, cuando una dificultad aparece repetidas veces en nuestro camino, la enfocamos con menos dramatismo, porque sabemos que, de una forma u otra, se acaba superando.
Definitivamente, he convertido este tema en mi canción de cabecera.


Luego vas y te metes en su web y descubres que la motivación para escribir esa letra no tiene nada que ver con esto, pero a mi me vale y al fin y al cabo la realidad es la percepción que yo tengo de la misma con lo que todos contentos



"when you're in space, the weather is fine"
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