miércoles, 27 de marzo de 2013

VIEJOVENES


Hace algún tiempo se ha instaurado un debate entre la gente mas joven de la Empresa. Se trata de dilucidar quienes son unos viejovenes. Viejoven es autoexplicativo. Se trata de gente que vive una vida propia de alguien de mayor edad.

El comportamiento de un viejoven
El problema es que los parámetros que utilizan para adjudicar la etiqueta suelen ser comportamentales. Por ejemplo, si tienes 25 años y prefieres paladear un whisky en medio de soporíferas conversaciones trascendentales en lugar de beber a morro del botellón mientras te revientas los tímpanos a base de electro-dance, sin duda, eres un viejoven.
Pues bien, estoy de acuerdo en el concepto pero creo que el criterio para detectarlos debería de ser otro, un criterio mucho mas actitudinal.

Aquí va mi propuesta para detectar viejovenes:
Con tan solo contestar a unas sencillas preguntas sobre tu actitud en la ultima semana, sabrás si estas viviendo la vida que te corresponde

El test del viejoven
1. En la ultima semana, ¿has preguntado o investigado sobre algún tema que no tiene nada que ver con lo que haces habitualmente? 
El primer síntoma del viejovenismo es la perdida de la curiosidad. La capacidad de verse atraído por lo nuevo o lo desconocido es la base del crecimiento y, si uno no necesita crecer intelectual, espiritual o emocionalmente, es que ya es mayor...ya es viejo

2. En la ultima semana, ¿te has emocionado con algo y, cuando estabas solo, mantenías esa emoción? 
Otra actitud que perdemos con la edad es la capacidad de apasionarnos por las cosas, de entusiasmarnos con las cosas mas allá de que estemos cansados, atareados o nos parezca que ya lo sabemos. Solo los viejos están de vuelta de todo

3. En la ultima semana, ¿te has cabreado, indignado o frustrado por algo? 
Pues no te sientas mal por ello, si has tenido alguno de estos desagradables sentimientos, es que todavía te preocupan las cosas. El mundo es muy complicado y nos pone muy fácil encontrar excusas para abandonar nuestros propósitos, para no hacer las cosas hasta el final. Tirar la toalla de forma justificada es mas fácil hoy en día que nunca. Pues bien, la falta de compromiso con los propósitos e ideales siempre acompaña a la perdida de la curiosidad y la pasión.

4. En las ultimas 24 horas, ¿te has reído a carcajadas? 
El humor se basa en lo impredecible, en la asociación de cosas que aparentemente no tienen relación alguna. El humor es un ejercicio creativo y reírse o hacer reír es introducirse en un flow creativo. Si pierdes la capacidad de crear es que, claramente, vas cuesta abajo

¿Como ha ido el test? 
No lo voy a poner fácil, no basta con tener tres de cuatro, hay que tenerlas todas y a la vez. O mantienes tu curiosidad, tu pasión, tu compromiso y tu creatividad o, sin duda alguna, te estas convirtiendo en un viejoven.
Luego te vas de marcha o a charlar con los amigos pero, por favor, dándolo todo, que solo los viejos se pueden permitir vivir a medias.
Mientras tanto, yo seguiré luchando por ser un joviejo y disfrutando de la compañía de gente tan interesante como ellos
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lunes, 7 de enero de 2013

LOS PROPOSITOS (Los de año nuevo no, los de verdad)


Propósito: (del latín propositum) m. Objeto, mira, cosa que se pretende conseguir


Sin duda, en la vida hay que tener propósitos, “cosas que pretendamos conseguir”. Pero eso no es suficiente, también es importante que las “podamos conseguir”, o por lo menos una parte de ellas. En caso contrario caeríamos en la frustración o, peor aún, nos acostumbraríamos a no conseguir los propósitos.
Es interesante la entrevista de Elsa Punset a John Whitmore sobre la identidad de las personas y sobre los propósitos. Proponen un esquema en el que nuestros propósitos son una mezcla de nuestros valores, nuestras pasiones, nuestras habilidades y nuestros modelos. Todos ellos dan lugar a nuestras aspiraciones en la vida.
Me gusta mucho.
Me planteo entonces qué sucede cuando una de esas áreas está más floja, qué sucede según cual de ellas sea la más incompleta.

Veamos:

Cuando hay pocos valores.
Creo que los valores son la base de la identidad. No digo que no puedan evolucionar o cambiar, digo que o tienes unos valores firmes o careces de criterio, de coherencia y de moral. Es como si no tuvieses una estrategia a largo plazo en la vida.

Cuando hay pocas pasiones.
Suele ser gente “sin sangre”, sin impulso, sin energía, sin ganas. Pueden engañar con la apariencia porque el entusiasmo puede fingirse en público, pero la verdadera pasión es cuando ese entusiasmo permanece cuando estás haciendo algo solo. El problema gravísimo es que esta gente muestra una gran incoherencia entre sus valores y sus acciones

Cuando hay pocas habilidades.
Significa no tener recursos. Te aboca a la mediocridad o, por ser más condescendiente, a ser menos relevante. Creo honestamente que esta puede ser mi área más coja.

Cuando hay pocos modelos.
Si no tienes referentes en la vida, es difícil saber cual es la ruta a seguir. Aunque hagamos nuestro propio camino, es necesario ir apoyándonos en el ejemplo de otros. Si no admiras a nadie es que o eres muy soberbio o no tienes capacidad de aprender y en los dos casos es muy complicado cumplir con los propósitos

No existe una muestra mundial para estos aspectos por lo que no sabemos como de fuertes son nuestros valores, pasiones, habilidades o modelos en relación con los que nos rodean. Podría, por tanto, suceder que haya alguien que se vea muy equilibrado en todos los aspectos, en ese caso lo más probable es ¡que ande cojo en todos ellos! Por eso es tan importante tener modelos, admirar a gente que tiene más pasión que tu, valores más firmes o habilidades más destacadas.

Lo más importante en la vida es tener propósitos y que estos estén alineados con nuestra capacidad de cumplir con ellos por coherencia, esfuerzo, cualidades y referencias. En caso contrario, podría suceder lo peor, lo que mencionaba al principio, que nos acostumbremos a no cumplir con ellos
…como en cada año nuevo
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jueves, 13 de diciembre de 2012

ALWAYS LOOK ON THE BRIGHT SIDE OF LIFE

¿Las personas son buenas o malas por naturaleza?

Ahí va mi teoría.

Las personas somos buenas por naturaleza. Y también somos chungos, muy chungos. Somos las dos cosas y podemos cambiar el registro de un momento a otro sin mayor esfuerzo. Es como Pepe, el del Real Madrid. Todo el mundo dice que es un buenazo, amigo de sus amigos y tal, pero luego es capaz de cebarse a patadas con un jugador sin ningún tipo de contemplaciones. El problema de Pepe es que sus dos lados son públicos, uno directamente y otro a través de las personas que le conocen personalmente y elevan su opinión a pública.

Vale, ¿y cómo se maneja esto?

Pues es la segunda parte de mi teoría. Creo que hay gente, hay entornos y hábitats que hacen que salga el “yo bueno” de las personas, y que lo haga durante una gran parte del día. No nos equivoquemos, el “yo malo” sigue ahí, pero se atenúa, aparece menos. Llegado un momento puede haber un ataque, pero si las personas o el entorno no le hacen mucho caso, no se fomentará y acabará desapareciendo.

Es por ello que he elegido hace tiempo ver lo bueno de las personas, y solo lo bueno. Porque si miras algo con buenos ojos, se acaba volviendo bueno (al menos con respecto a ti). No es fácil, porque hay que hacerlo honestamente, no se puede impostar, se notaría. Pero cuando lo haces descubres que hasta la persona aparentemente más miserable está deseando sacar su lado bueno y sentirse acogida, querida e integrada.

Del mismo modo he tratado de desarrollar el perdón, o más bien la capacidad de perdonar. El resentimiento sirve para activar un mecanismo de protección para que no vuelva a suceder lo mismo llegado un momento, por eso perdonar es muy frustrante, porque te arriesgas a que te la vuelvan a jugar. Sin embargo, he comprobado que compensa porque, en el balance final, no solo te rodea de mejores versiones de las personas, sino que te quita mal rollo a ti mismo.

El camino no es fácil porque cuando te enfrentas a la versión mala de alguien, te preguntas ¿porqué me pegas si yo vengo a darte un abrazo?. Incluso hay veces que, tratando de sacar lo bueno de la gente, ves que provocas lo malo. No se cómo, pero sucede y entonces te frustras, pero siempre he dicho que hay que ser fiel a las convicciones.

Dicho esto, si tuviese que elegir un rol en el mundo y en la vida, elegiría ser una persona que saca lo mejor de los que le rodean. Tan solo eso…
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PD. Pido indulgencia con la incongruencia que manifiesto millones de veces y no veo, pero no es el momento de echarme en cara mi lado malo


domingo, 25 de noviembre de 2012

VIVIR A MEDIAS

La vida es más compleja que nunca. Cientos de factores inciden en cualquier toma de decisión y en el análisis de las cosas ya no existen las verdades absolutas. Hoy en día, se puede argumentar una cosa y la contraria de forma solida y robusta. Incluso puede hacerlo la misma persona. De hecho, Telecinco ha generado un modelo de negocio de ello.


Lo que provoca esta situación es un mundo en el que no pasa nada. Se hacen cambios, pero a medias, no vaya a ser... Se toman decisiones, pero con prudencia que... Se apuesta por iniciativas, aunque... Se cree en la gente, pero no pongo la mano en el fuego... Se deposita la confianza, pero fiarme, fiarme... Y a lo que nos lleva esa indecisión es a que las cosas no pasen de verdad, a que no pase nada. Nada de nada.

Pues bien, lejos de buscar las excusas en lo que hay fuera, en las complejas circunstancias que nos rodean, deberíamos de encontrar la responsabilidad en nosotros porque nosotros somos los que no nos mojamos, los que no ponemos la carne en el asador, los que, en definitiva, vivimos a medias

Hay tres factores que provocan esta situación
El primero es la falta de profundidad en nuestras reflexiones. Pero esto es motivo en sí de un post.
El segundo es el miedo al fracaso. Hemos demonizado tanto el concepto de fracaso, que solo mencionarlo nos produce repelús. El fracaso es la base de la mejora. Según los expertos, para mejorar es necesario más de un 30% de fallos en la práctica. Si no, no estás mejorando, estas ejecutando lo que ya sabes hacer. Qué grande es ese momento en el que te quedas en soledad con tu fracaso y te conjuras para hacerlo mejor la próxima vez... Y que perdida tan grande para los que no lo viven...
El tercer factor es derivado del anterior y es la necesidad de control. Queremos saber lo que va a pasar. Necesitamos saber lo que va a pasar porque nos da pánico la incertidumbre. Hay toda una industria de la adivinación sacándoles las perras a los ingenuos abusando de este complejo tan extendido hoy en día. Sin meterme en más barros, habría que ver que rol juegan las religiones en todo esto, y también las investigaciones de mercado. Somos unos "cagaos" y creo que ya ni siquiera consideramos la valentía como un valor sino que lo empezamos a asociar a la irresponsabilidad

Pues bien, estoy harto de la gente que hace las cosas sin pasión. De la gente que no apuesta asumiendo que no hay soluciones perfectas. De los que viven atenazados por el miedo a equivocarse. De los que no se apoyan en la frustración para coger impulso. De los que no se meten en el lio aunque saben que se meten en un lio. Y de los que, al cabo del día, no tienen nada que contar.
Todos ellos viven a medias y vivir a medias es lo mismo que no vivir.

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sábado, 14 de julio de 2012

LO CONTRARIO DE SUMAR NO ES RESTAR


Lo contrario de sumar no es restar
Lo contrario de sumar es no sumar. 
Ante la posibilidad de vivir una experiencia de la naturaleza que sea, se pueden tomar dos caminos.
El primero es sumar. Aceptar el reto y aplicar toda la energía en ello. En definitiva, poner pasión a las cosas.
El segundo es no sumar. Significa renunciar a sumar algo o, mas bien, a la posibilidad de sumar algo. Puede ser por el coste energético que supone, pero pocas veces. Normalmente es por el miedo a entrar en rutas indefinidas e inciertas.
Mi planteamiento es que se produce una manifestación del yo supercontrolador en el que nos hemos educado, el yo que solo se siente seguro en la predecibilidad y la secuencialidad. Sin embargo, hoy en día es imposible garantizar que una acción, matemáticamente, vaya a dar un resultado concreto porque el mundo es complejo y cambiante.
Creo firmemente que debemos de teorizar menos y actuar más. Como el resultado es totalmente impredecible, lo mejor es focalizar la energía en el proceso, en lo emocionante de explorar lo desconocido aprendiendo y enriqueciéndote por el camino.
Es como esa chica ideal que, esperando al novio ideal para la relación ideal, pierde la oportunidad de ir conociendo la compleja y fascinante naturaleza humana, de aprender de las equivocaciones y de valorar las imperfecciones.
Es por ello que me comprometo a no escatimar pasión, a no dejar rutas sin explorar, a nunca dejar de ser curioso, a no dejar de asumir los riesgos... Porque la creatividad, la madurez y la intuición se basan en la acumulación de vivencias y experiencias.
Lo otro sería...no sumar
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 PD. Por cierto, no he sido capaz de encontrar en el diccionario ni una sola acepción de "pasión" que no implique sufrimiento. Será por aquello de "no pain, no gain".
Eso si, tengo claro que, a pesar de ello, la pasión es lo que te mantiene joven.

martes, 26 de junio de 2012

EL CONTAGIO


Brillante el tweet de Rafa Martinez (@estratega): 'desparafraseando a Einstein:" si sigues haciendo lo que has hecho siempre, no sueñes con seguir obteniendo los mismos resultados"'
Efectivamente, el mundo es tan complejo y cambiante, que el mismo patrón no produce los mismos resultados dos veces seguidas. Nunca ha sido tan complicado hacer un cambio en una organización, especialmente si implica a personas. Esto se debe a dos factores fundamentales; la multiplicidad de opciones y la interrelación entre los elementos. Me reservo otro post para reflexionar sobre ello.
Lo que sucede es que seguimos con la misma mentalidad industrial; para hacer un cambio (por ejemplo, mejorar la relación entre comercial y marketing) pensamos en crear un proceso, le dedicamos 4 meses a la elaboración, 2 más a la implementación, y cuando lo lanzamos nos damos cuenta de que ya no vale y, de hecho, hay que hacer adaptaciones y flexibilizarlo cada vez que lo aplicamos porque las circunstancias cambian. Incluso, el propio hecho de que se sepa que estas creando un procedimiento, modifica las circunstancias.
Si ya sabemos que el mundo es complejo, cambiante e interrelacionado.
Lo sabemos, ¿No?
Creo que los cambios se hacen... haciendo. 
Coge un elemento de la organización y trabaja con toda tu energía sobre él, bajo la premisa de su individualidad y complejidad, dale visibilidad a sus mejoras y verás como se producen dos efectos. 
-El primero es el contagio. Verás como empiezan a cambiar otros elementos, los más parecidos o afines y la cosa se va extendiendo. Ya, ya se que te fastidia no poder tener el control total, pero es parte de la nueva realidad.
-El otro es que estarás entrenándote a trabajar con "lo que hay" y no con "como deberían de ser las cosas". Es decir trabajaras con la inteligencia ejecutiva (de ejecutar, de hacer).
En definitiva, estarás en el mismo punto; habiendo producido algunos cambios (poco cambio en mucha gente según el antiguo esquema industrial y mucho cambio en poca gente según el nuevo adaptativo) pero con un modelo que no se puede replicar.
La diferencia es que en el primer esquema, tu actitud es de rigidez ante todo lo que se salga del proceso o el ideal y en el segundo te estarás entrenado para adaptarte a las circunstancias, sean cuales sean.
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sábado, 26 de mayo de 2012

PREDECIBLEMENTE IRRACIONALES


En Predictably Irrational, Dan Ariely realiza un experimento para comprobar a qué le damos más valor, a lo que tenemos o a lo que no tenemos. Lo que hace es acudir a un grupo de personas que han conseguido unas preciadas entradas para un partido de baloncesto de la universidad de Duke y a otro grupo que no las ha conseguido. A unos les ofrece dinero por sus entradas y a otros les ofrece las entradas y les pide dinero.
¿el resultado?
Los que no tienen entrada están dispuestos a pagar $175 de media y los que la tienen que vender piden de media….¡$2.400!
Uno de los aspectos que afectan a la conclusión de que le damos más valor a lo que tenemos es que al precio del objeto le agregamos la valoración del esfuerzo que nos costó conseguirlo o de la dedicación que le hemos aplicado en el desempeño de su utilidad. Por ejemplo, nos cuesta deshacernos de la casa por todo el trabajo que le hemos dedicado al jardín…

Como aficionado al fútbol, veo como sucede un fenómeno contrario con los jugadores de tu equipo. Permanentemente se está hablando de los jugadores que se deberían de fichar y menospreciando los que se tienen actualmente en la plantilla.
Es frecuente que suceda lo mismo en las empresas. Cuando se produce una vacante, hay una tendencia a pensar que no hay nadie en el equipo preparado para asumir la responsabilidad y, por otro lado, a mitificar el talento que hay “ahí afuera”.

Enlacemos con las conclusiones del estudio de Dan Ariely. El diferencial en la valoración entre lo que tenemos y lo que no se ve afectado por, en este caso, el trabajo dedicado al “objeto”. Sin embargo, si estamos valorando peor a la gente que tenemos ¿podría ser que estuviésemos descontando el valor de un esfuerzo que no hemos puesto?, En otras palabras, ¿podría ser que, por no desarrollar a los equipos, los valorásemos menos?, ¿de quién sería la culpa entonces?
Efectivamente, no le dedicamos tiempo al desarrollo de los equipos. Mejor dicho, a las personas que forman los equipos. No empatizamos para encontrar las palancas de motivación, ni nos preocupamos de desarrollar su visión estratégica, ni les liberamos de la presión de tener que parecer que saben hacer de todo para poder formarse en sus áreas de desarrollo.
No lo hacemos porque requiere un esfuerzo que no nos da rédito inmediato a nosotros, y como no lo hacemos no valoramos el capital –y potencial- humano que tenemos y por eso pensamos que un fichaje de fuera va a venir perfectamente adaptado a la cultura corporativa y va a triunfar a la primera. Pero eso sucede pocas veces, en el fútbol y en la empresa.

Ojo, soy muy partidario de la rotación, pero que sea porque busques el refresco, no como consecuencia de la incapacidad e inacción a la hora de desarrollar la “cantera”.
En definitiva, por egoísmo –porque no percibimos un beneficio inmediato para nosotros- no trabajamos con la gente, como consecuencia de ello, no estamos con el equipo y esto acaba perjudicándonos a nosotros mismos.

Desde aquí, mi máximo apoyo a todos los que quieren crecer y no son ayudados.





PD. Añado mis disculpas a mis equipos por haber llegado tan tarde a esta conclusión, pero que no les quepa duda de que siempre he estado orgulloso de ellos y tremendamente agradecido.