miércoles, 10 de agosto de 2011

LA TEORÍA DEL ESFUERZO

Cómo nos cuesta hacer las cosas.

Especialmente las que requieren un esfuerzo… sin duda, es un bucle.

Nuestro cerebro es el primero que economiza esfuerzo, porque pesa el 2% de la masa corporal pero consume el 20% de la energía que generamos. Por eso ha desarrollado los automatismos. Son aquellas cosas que hacemos inconscientemente como conducir, atarnos los zapatos o lavarnos los dientes. Lo haces, pero no eres consciente del proceso. De esta forma, el cerebro –más bien la estructura consciente del mismo-, se ahorra esa energía y la dedica a pensar en la reunión que tenemos a continuación, en el recado pendiente o en lo buena que está la tía del semáforo.

Más o menos.

El objetivo del cerebro es convertir cualquier actividad que requiere un esfuerzo y se repite en un automatismo. Asimismo es una lucha incansable del citado órgano, el combatir la desautomatización. Por eso nos cuesta tanto hacer las cosas de forma diferente, aunque estén mal hechas.

Y esto me lleva al “core” de la reflexión.

Cuando veo un tipo que aparca ocupando dos plazas “porque no hay nadie”, no puedo dejar de pensar que este tipo no ha automatizado el mecanismo de “aparcar bien” y por lo tanto, cada vez que intenta aparcar bien, le supone un esfuerzo.

Es como conducir con las dos manos en el volante. Hace unos meses decidí automatizarlo y ahora no me doy cuenta de si lo hago o no, pero siempre que me fijo, voy conduciendo de esa forma.

Sucede lo mismo con el hecho de ser educado, flexible o constructivo. Si no lo automatizas, va a suponer un esfuerzo cada vez que necesites hacerlo.

Por eso recomiendo que no nos pongamos excusas para no hacer las cosas siempre bien –o de la mejor forma posible- porque las excepciones dificultan el proceso de automatización. Luchemos por ser mejores, por desarrollarnos, pero además luchemos para que no nos cueste hacerlo.

Suena lógico.


P.D. El cuerpo me pide establecer un paralelismo entre las sociedades católicas que asocian la buena conducta al sufrimiento, pero es un barro en el que no me voy a meter.

domingo, 22 de mayo de 2011

WHEN YOU'RE IN SPACE


El otro día escuché que en la última misión del Endeavour se despiertan cada mañana al ritmo de una canción del grupo asturiano Stormy Mondays.
La canción se llama Sunrise nº1 y dice que en el espacio siempre hace buen tiempo porque las nubes quedan ahí abajo, en la tierra. Es una metáfora de como se pueden afrontar los problemas viendo la situación con perspectiva, desde arriba. Porque cuando lees la situación desde el largo plazo y con un enfoque más holístico, las nubes de la desesperación y el pesimismo quedan ahí abajo, en el día a día.
También dice que desde el espacio se ve amanecer quince veces al día. Del mismo modo, cuando una dificultad aparece repetidas veces en nuestro camino, la enfocamos con menos dramatismo, porque sabemos que, de una forma u otra, se acaba superando.
Definitivamente, he convertido este tema en mi canción de cabecera.


Luego vas y te metes en su web y descubres que la motivación para escribir esa letra no tiene nada que ver con esto, pero a mi me vale y al fin y al cabo la realidad es la percepción que yo tengo de la misma con lo que todos contentos



"when you're in space, the weather is fine"
.

domingo, 6 de marzo de 2011

¿CAUSA O CONSECUENCIA?


"Es muy grave que dejemos de confiar en la justicia."
"Debemos de confiar en la justicia."
Estas son dos frases pronunciadas por Miguel Angel Revilla, presidente de Cantabria en la misma argumentación. Parecen decir lo mismo pero estoy en profundo desacuerdo con una de ellas y creo firmemente en la otra.
Me explico.
La primera es una verdad inatacable. Es una fractura en la confianza de una sociedad cuando se genera una duda sobre la independencia del Poder Judicial. En mi opinión, es una prioridad absoluta.
Sin embargo, la segunda afirmación es dramática. "debemos de confiar en la justicia"... Es terrible que frases como esta se pronuncien alegremente y capilaricen en la sociedad. Es cierto que es importante que confiemos en la justicia, lo reitero, pero en ningún caso tenemos el deber de confiar en ella. Es más, de lo que tenemos el deber de dudar de ella, de ponerla en cuestión y de exigirle explicaciones cuando proceda. En realidad, es la justicia quien tiene el deber de demostrar, mas allá de toda duda razonable, su transparencia y la culpa de que yo dude de ella la tienen los jueces que llevan el caso Faisán, el caso Camps, el caso Botín, lo de los Albertos y tantas otras actuaciones de tufillo corrupto.
Y le digo lo mismo a los políticos. Yo no tengo que confiar en ellos, son ellos los que me tienen que demostrar que merecen mi confianza y tampoco tengo la oblación de confiar en que las cosas van a ir mejor, eso debe de ser una consecuencia de las actuaciones de los agentes económicos.
Lo comentaba Daniel Herrero en una brillante conferencia en el Instituto Francés; "es ridículo pensar que conseguiré motivar a un jugador diciéndole que se motive porque la motivación es una consecuencia de mis acciones, no un objetivo en si"

miércoles, 9 de febrero de 2011

LA PALABRA MÁGICA

Mi madre me decía que la palabra mágica era "por favor".
Me engañaba.
No solo porque sean dos palabras y no una, sino porque esa expresión no ayuda a modificar la conducta del otro. O no lo hace en la medida en que lo hace otra palabra. Una palabra que cuesta decir, que solo surge de la sinceridad, que esta en claro desuso.
Definitivamente, la palabra mágica es "perdón".
Cuando alguien hace una barbaridad al volante, basta con que pida perdón para que entiendas que sabe que lo ha hecho mal, que hay autocrítica, que la próxima vez lo intentará hacer mejor. Lo mismo ocurre cuando lo hacemos nosotros. En el momento en que pedimos perdón, vemos como el otro se tranquiliza y pasa página. No solo ocurre en el trafico, también en la calle, en el trabajo o en casa. El efecto mágico de la palabra perdón diluye las discusiones y atenúa los reproches.
¿Pero porque no la usamos mas a menudo?
¡Ay amigo! Ese es otro cantar. Pedir perdón implica ponerse en el lugar del otro. Implica ponernos en una posición de inferioridad y también es un ejercicio de humildad. Y si algo nos falta a los españolitos es humildad, así como tampoco tenemos arraigados conceptos como la empatía ni la solidaridad.
Pero, aun así, no tiro la toalla. Espero que, a base de pedir perdón hasta cuando no hace falta, cunda el ejemplo...

martes, 18 de enero de 2011

"LO HAGO PENSANDO EN LOS DEMAS"


Los antiniebla traseros se confunden con las luces de freno y su uso erróneo conlleva un riesgo. Esto es un hecho. Como lo es que el españolito, en cuanto ve allí a lo lejos algo que se puede parecer a la niebla, enchufa toda la artillería.

Cuando vas en un atasco, por mucha niebla que haya, no son necesarias las luces traseras antiniebla. ¡Si te tengo a dos metros y circulamos a veinte! tranquilo que te veo si o si. Lo que no veré con anticipación es si frenas de repente.

Es algo así como que si lo tengo, lo tengo que usar. Pues usa también el airbag contra una farola, o las cadenas aunque vivas en Tenerife...no te fastidia

Y es que somos cretinos hasta el extremo. Habrá gente que argumente que es "para que me vean". Es decir, "lo hago por los demás" cuando en realidad estas poniendo a los demás en riego además de a tí mismo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

EL STATU QUO


En inglés es status quo, en español es statu quo. Lo se porque lo he mirado en el diccionario. También consulté si se dice "incautar" o "incautarse de" y muchas otras cosas porque el diccionario de la RAE siempre está en "Mis Favoritos".

El otro día me pregunté porqué pierdo el tiempo buscándo aquellas palabras sobre las que tengo dudas y llegué a una conclusión muy deprimente; lo hago porque me gusta respetar las normas. Y digo que es deprimente porque soy raro cuando hago estas cosas. Soy raro porque respeto las normas...

Digo yo que las normas están para que podamos vivir en sociedad de forma ordenada y la clave está en que todos nos ciñamos a las normas que hemos acordado, como la lengua española. Por eso, cuando escucho a Belén Esteban -y a tantos otros- decir "es que yo lo digo así" me pregunto si eso quiere decir que el resto de los 500 millones de hispanohablantes tenemos que cambiar las normas del lenguaje aprendidas para adaptarnos a lo que quiere expresar esta señora -o tantos otros-.

En realidad, lo que hay detrás de esto es una sociedad tramposa que presume de saltarse las normas y al mismo tiempo va de solidaria.

Así nos va...

miércoles, 13 de octubre de 2010

A ZAPATERO YA LO HE VISTO YO

Lo que pasa es que los políticos viven en su realidad paralela, pero a Zapatero ya me lo conozco yo; es Martinez
Martinez va por la oficina creyendo que cae bien, porque lleva toda la vida creyendo que por decir las cosas, estas suceden. Le da igual los esfuerzos que tenemos que asumir los operarios para que cada idea suya -todas improvisadas- se ponga en marcha. Y digo se ponga en marcha porque casi ninguna funciona bien. Eso si, el se pasea por ahí vendiendolas como si fuesen la bomba, pero ninguna contribuye a los objetivos de la Empresa.
¿porqué improvisa? porque se pasa el día buscando satisfacer a todo el mundo, siempre y cuando sean superiores, porque a los que tiene debajo, ni los mira. Con los de arriba es pelotilla y no hace más que dar bandazos, todo ello con su ridícula sonrisa postiza. Martinez es un cretino. Un cretino y un trepa.
Lo peor es que se cree un profesional de primer orden, y no se da cuenta de las miradas escépticas y sonrisas de "a ver que se le ha ocurrido al iluminao" que ponemos todos cuando propone algo.
Martinez no sabe de nada, pero lo comenta todo. Y solo le parece bien lo que propone él, o sus afines. Lo que viene de fuera, aunque sea lo mismo que propuso hace un mes, no le gusta.

Como digo, Zapatero se parece mucho a Martinez, lo que pasa es que, en el mundo de la Empresa, el mundo real, a estos los tenemos muy calaos...


.