martes, 23 de marzo de 2010

AGRADECIMIENTO, TRABAJO EN EQUIPO, ECOLOGIA Y SOLIDARIDAD


Los cuatro conceptos tienen algo en común y es que si no te los crees de verdad, si no entiendes la verdadera utilidad, no vas a llevarlos a cabo de forma espontánea y, por tanto, continuada.
Si no tengo claro que el hecho de que me den puntos de vista diferentes y me cuestionen mis proyectos los enriquece, no tendré el impulso de pelotear las ideas con más gente. Al contrario, aflorará mi proteccionismo natural, no compartiré los datos objetivos y no hablaré con los que piensan diferente, aunque conozcan mejor que yo otros aspectos de la Compañía
Si no tengo claro que, por cada favor que me hacen, hay una dedicación y un esfuerzo, difícilmente seré agradecido. Incluyamos en esto el coste de oportunidad, es decir, el hecho de que me esté haciendo este favor, quiere decir que no se lo puede hacer a otra persona o que, al menos, está quemando una nave en mi favor. Incluyamos también que, cuando el favor implica a terceros, estoy haciendo uso de las relaciones de mi contacto y, si no cuido el resultado final, estoy comprometiendo esa relación que no es mía.
A mi la ecología me la suda. O por lo menos me la suda la grandilocuencia y lo que tiene de pose en perjuicio del fondo. Yo no grito a los cuatro vientos lo ecologista que soy o lo comprometido que estoy o como el mundo va a la destrucción por calentamiento –que frío hace estos días-, me conformo con tener cuidado y, cuando abro un blister, sacar el cartón y tirar el papel en la papelera de papel y el plástico en la de plástico. Gritando menos pero actuando más mejorarían las cosas.
Lo mismo con la solidaridad. Yo no me manifesté contra el “no a la guerra”, ni apoyo movimientos en el otro lado del mundo, ni salgo a tomar la calle a la mínima. Prefiero evitar aparcar en inválidos, respetar las colas, y no sacar ventaja de las cosas quitándole derechos a otros. Es por esa razón por la que recrimino su actitud al que se salta un ceda el paso o reclamo a las empresas con vehemencia, porque no lo hago por mi, lo hago por el que viene detrás, pensando que podría evitar un atropello o mejorar un servicio.
Solo espero que mi hijo se eduque más en los fondos que en las formas, que hable menos y sea más consecuente con los hechos y que actúe en coherencia con unos valores esenciales. Y el deporte es esencial en esta educación, porque te enseña que uno que es peor que tu te puede ganar, que hay que ocupar espacios relativos para que el equipo funcione y que la mejora solo llega con el esfuerzo.

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