domingo, 25 de mayo de 2014

EL CRITERIO PROPIO


Hoy hay elecciones y se pone de manifiesto una de las 5 solas de la doctrina luterana: Sola Scriptura.
Me considero profundamente luterano, no en lo religioso pero si en lo conceptual y lo que viene a decir la sola es que la Biblia es la que es y no la interpretación que nos hagan de ella voces supuestamente autorizadas. Es decir, si quiero saber lo que dice la Biblia tengo que leer la Biblia y si quiero saber si una ley es buena o mala, no tengo que ir a leer El Mundo o El País, tengo que ir a leer la Ley.

Me pregunto cual es el número de descargas de los programas electorales de los partidos, pero me temo que en esta sociedad latina antropológicamente, somos de mucho aspaviento con poca información.

Yo lo hago y creo que sería bueno que en los programas no solo figurasen promesas y buenas intenciones, sino también las contraprestaciones necesarias para cumplirlas. Para evaluar una opción, me gustaría saber lo que cuesta. Es decir, si quiero menos recortes tengo que pagar más impuestos y si quiero estar en Europa, tendré que apoyar a países menos ricos –como lo hicieron conmigo hasta ahora-. De verdad que no me asusta, solo quiero saberlo. Me gustaría que los políticos tuviesen, por obligación, que decir lo que cuestan sus promesas. “Les prometo que crearé empleo y para ello tengo que apoyar a los empresarios”. “Les prometo que tendremos una sanidad pública y para ello les pido que sean más solidarios en su contribución”.

Creo que la aceptación de que en la vida nada te viene gratis nos convertiría en una sociedad más madura.

Más madura y más Luterana conceptualmente

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